domingo 25 de septiembre de 2022 - Edición Nº3773

POLICIALES/JUDICIALES | 8 sep 2022

TRATA DE PERSONAS

Operativos en Quilmes, Berazategui y Florencio Varela por una secta que explotaba a sus fieles

En los allanamientos 12 víctimas fueron rescatadas, tres de ellas menores de edad. Las víctimas están siendo asistidas por el Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el delito de trata de personas, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.


La Plata, 08 Sep (Por InfoGEI).- Cuatro personas -dos falsos pastores y dos líderes de una congregación religiosa- fueron detenidas como resultado de ocho allanamientos en el marco de una investigación a una organización criminal dedicada a la trata de personas que funcionaría bajo la fachada de una congregación religiosa en Entre Ríos y Buenos Aires. Los dos “pastores” fueron detenidos en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, a punto de abordar un vuelo con destino a España.

Entre los allanamientos se destaca un campo ubicado en la localidad de El Redomón, departamento de Concordia, provincia de Entre Ríos, donde funcionaba la organización. Como resultado de ese procedimiento, 12 víctimas fueron rescatadas, tres de ellas menores de edad, y se detuvo a los otros dos imputados, una pareja identificada como “líderes” o “tutores”, quienes serían los responsables del lugar, como también de haber retenido la documentación personal de las víctimas y realizado su vigilancia. Allí se secuestró también una carabina marca Mahely Calibre 22 con 163 municiones, varias cajas con distintos medicamentos y teléfonos celulares.

Según describe el portal PerspectivaSur, en otros seis allanamientos realizados en localidades de la provincia de Entre Ríos y en Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, se secuestraron diversos dispositivos de almacenamiento, folletos de la supuesta iglesia, medicamentos, cuadernos y documentación considerada de interés para la investigación.

Los cuatro detenidos fueron indagados por la titular del Juzgado Federal de Concordia, Analía Ramponi, y la fiscal federal Josefina Minatta en orden al delito de trata de personas con fines de explotación laboral, agravado por abuso de una situación de vulnerabilidad, por ser más de tres víctimas, por la participación de tres o más personas  y por existir víctimas menores de edad.

En los próximos días están previstas las audiencias de declaración indagatoria de otras siete personas imputadas que también formarían parte de la organización.

En tanto, las víctimas están siendo asistidas por el Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el delito de trata de personas, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Según la investigación, la organización captaba a personas en situación de vulnerabilidad (marcada por sus estados de depresión, circunstancias familiares adversas, edades y situaciones socioeconómicas, entre otras), con el objetivo de congregarlas en reuniones “religiosas”, con mensajes de fe y sobre la existencia de un “Dios” que se comunicaba a través de uno de los falsos pastores.

Las primeras reuniones eran realizadas en una casa quinta llamada “El Rincón del Tío", ubicada en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, de donde son oriundos los hombres que oficiaban como pastores. En ese contexto, los ahora imputados lograban obtener la confianza de las víctimas y captar su atención, para luego trasladarlas y de reducirlas a la servidumbre, a efectos de que realicen diferentes tareas laborales en el denominado “Campo Iti Jerusalém” ubicado en El Redomón, departamento de Concordia.

En ese lugar, los fieles debían realizar tareas vinculadas al cuidado de los animales (ovejas, gallinas y cerdos, entre otros), y prestar sus servicios en ferias abiertas al público, sin percibir sueldo o remuneración alguna, incluso sin siquiera mantener contacto con el dinero que se recaudaba.

De acuerdo con la pesquisa, los miembros de la supuesta congregación les retenían a las personas captadas sus documentos de identidad, su documentación personal, sus teléfonos celulares y todo medio que permitiera su contacto con el exterior. Las víctimas podían utilizar únicamente los teléfonos celulares de los “líderes” o “tutores” del establecimiento los domingos y en un contexto vigilado. No tenían libertad ambulatoria ni de comunicación exterior por sus propios medios.

Los únicos que tenían “el permiso” para conducir los vehículos para el traslado de esas personas y “el manejo” de las redes sociales de la supuesta congregación religiosa eran aquellos miembros que estaban encargados de la custodia, denominados por las propias víctimas como “mis autoridades”. De ese modo, los imputados lograban, finalmente, el despojo de los arraigos familiares de quienes estaban sometidos a la organización. (InfoGEI) Mg 

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