martes 09 de agosto de 2022 - Edición Nº3726

CIENCIA/TECNOLOGÍA | 24 jul 2022

CIENCIA

Un biólogo dolorense investiga las posibilidades de la corvina rubia en la Costa Atlántica bonaerense

El dolorense Sebastián García es biólogo marino y trabaja en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) de Mar del Plata. Analiza pesquerías costeras hasta 50 metros de profundidad, donde la corvina rubia es la especie más importante desde el punto de vista comercial. Desde su lugar de trabajo, García analiza la situación de biomasa de los recursos para asesorar sobre cuánto y cuándo se debe pescar.


La Plata, 24 Jul (Por InfoGEI).- En la zona costera hay 110 especies, de las que las comerciales y sobre las que trabaja son el besugo, el pez palo, la pescadilla y la corvina. De esta última se obtienen entre 35.000 y 40.000 toneladas anuales. Sebastián García regresó de una campaña que tiene como objetivo estudiar los movimientos de esta especie (la corvina) tan característica de la Costa Atlántica argentina a fin de poder colaborar en la determinación, por ejemplo, los indicadores de inicio y fin de la zafra.

“El objetivo final es la conservación del recurso pero a través de un uso racional, no una conservación sin uso”, explica, al tiempo que aclara que el objetivo es “que se pueda pescar pero que los niveles de biomasa se mantengan”.

Según informa el portal Entre Líneas, el INIDEP “asesora al concejo federal pesquero acerca de la situación de biomasa de los recursos para que puedan tomar mejores decisiones sobre medidas de manejo del recurso”. Con los datos tomados, el equipo al que pertenece García “calibra modelos matemáticos que predicen el estado de biomasa a 5, 10 y 15 años”.

Acerca de la corvina rubia

Están enfocados en “comprobar la hipótesis que dice que la corvina rubia ingresa a principios de invierno por el norte del Río de la Plata y va bajando hasta la Bahía de Samborombón y vuelve probablemente al sur de Brasil”.

Hoy por hoy, en la mesa de los argentinos son otras especies las que están representadas, porque los peces costeros básicamente se exportan. “El principal comprador de corvina es China y los asiáticos”, explicó. “Ellos imponen el tamaño, lo que es un gran problema. Hace algunos años la corvina juvenil, la que entra en el plato, vale más cara que la más grande, que se debe partir en dos”, añadió.

Por supuesto, aclaró García, “no nos gusta que se pesque en tallas menores a la edad reproductiva, porque eso hace a la sustentabilidad del recurso”.

Otros problemas de depredación de la riqueza ictícola se dan en zonas más profundas, especialmente con especies como la merluza, el calamar y el langostino, de las que se extraen hasta 300.000 toneladas. La cuestión central tiene que ver especialmente con el calamar “porque está en el borde del talud, en la milla 200, en el límite con aguas internacionales”.

Allí “muchos países que están depredando legalmente del otro lado del alambrado, podríamos decir, pero es vox populi que ingresan al lado argentino. El tema de las aguas internacionales es un gris en la pesca internacional y habría que darle una solución”, concluyó. (InfoGEI)Ap

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