viernes 24 de septiembre de 2021 - Edición Nº3407

ECONOMÍA | 31 ago 2021

“LLEVARÉ SU NOMBRE”

Analía Kalinec: La hija desobediente de un genocida

Analía Kalinec nació en dictadura, en el marco de una familia “normal” de clase media, con una mamá ama de casa y un papá policía. Segunda hija de cuatro hermanas mujeres, creció en años de impunidad ignorando la condición de genocida de su padre.


La Plata, 31 Ago (Por InfoGEI).- Durante su niñez, adolescencia y temprana adultez mantuvo un vínculo de mutuo afecto y admiración por su padre. Le llevó 25 años saber que aquel que la mimaba en su infancia era también el Dr. K, responsable de secuestros, torturas, asesinatos y otros crímenes catalogados de lesa humanidad durante la última dictadura militar.

En 2005, con su padre ya en la cárcel, comenzó un largo recorrido personal siguiendo el camino de Memoria, Verdad y Justicia iniciado por la sociedad argentina a partir de los juicios a genocidas que se retomaron una vez derogadas las leyes de impunidad.

En la más absoluta soledad, Analía pagó el precio de romper el mandato de silencio y complicidad que se impone a los familiares de quienes participaron de las violaciones a los derechos humanos. Rompió lazos familiares, fue acusada, amenazada y apartada de la familia.

Recién en 2017 se encuentra con otras y otros hijos y familiares de genocidas que tampoco aceptaban guardar silencio y ser cómplices del horror. Se conforma entonces la agrupación Historias Desobedientes y comienzan a levantar la voz, a dar testimonio, a reclamar el derecho de poder declarar contra sus propios padres genocidas. Empiezan a evidenciarse las consecuencias que los crímenes de lesa humanidad generan al interior de las propias familias de los perpetradores.

Demanda judicial

Es desde entonces que Analía enfrenta una demanda de su padre y de sus hermanas por “indignidad”. El objetivo: desheredarla. “¿Puede mi papá desheredarme de los recuerdos? ¿Me puede desheredar de esta historia, de la vergüenza, de la tristeza?”, escribe mientras sigue contando a su padre, a su familia, a ella misma y a un país que sigue preguntando “¿dónde están?”. “No creo que esta memoria pueda ser escrita, narrada o interpretada por otros, tampoco creo que pueda ser entendida. Me basta con contarla, pero prefiero contarla yo”.

En el escrito, presentado por su padre, además de negar todos los hechos por los que fue condenado, expresa que su hija fue persuadida "por activistas en la Universidad de Psicología" para ponerse en su contra, entre otras cosas. Por eso para Analía, fue importante incluir ese documento en el libro, redactado en primera persona por él, ya que demuestra que, para su padre una hija que no piensa como él cree que tiene que pensar es una subversiva, además de desconocerla como hija. "¿Y cuál es la solución? Eliminarme, eliminarme de la familia literalmente. Esa es la manera que este tipo de personas han encontrado frente al que no se alinea a su forma de pensar”, dijo Analía en una entrevista con Sputnik,.

También recuerda que se trata de una estructura de pensamiento convalidada dentro de las lógicas institucionales, algo que considera debería cambiar.

"Mi papá como muchos otros genocidas no fueron dados de baja de estas instituciones con todo lo que esto después genera en el pensamiento institucional y en cómo se subjetivan las nuevas generaciones que ingresan a la fuerza", señaló.

El libro, “Llevaré su nombre”, de Editorial Marea, es una declaración de principios, también el relato de alguien construyendo su propia vida y su propio nombre con la enorme carga de un pasado siniestro, silenciado y negado, que se habita y se transita con la palabra. “Llevaré mi nombre, procurando que esta historia que nos das sea menos cruel para mis hijos y para los hijos de los hijos”. (InfoGEI)Jd

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