lunes 09 de diciembre de 2019 - Edición Nº2752

INFO GENERAL | 25 nov 2019

MENOS DESECHOS

En la UNLP producen fertilizantes con desechos de yerba mate

En el proceso de producción de la yerba mate, el 1,5% de lo que se produce es desecho industrial y ese residuo orgánico en polvo, tiene el potencial de ser tratado y utilizado como abono orgánico. Actualmente no es aprovechado.


Por:
InfoGEI- G 28797

La Plata, 25 Nov (InfoGEI).- Científicos del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de los Alimentos (CIDCA, UNLP-CONICET) elaboran sistemas de encapsulación para la liberación controlada de fertilizantes, utilizando desechos de la producción de yerba mate.

La doctora Lorena Deladino, una de las titulares del proyecto, explicó que “en el proceso de producción de la yerba mate, el 1,5% de lo que se produce es desecho industrial y no es apto para el consumo humano. Esto genera una gran cantidad de residuo orgánico en polvo, con potencial de ser tratado y utilizado como abono orgánico y que actualmente no es aprovechado. La aplicación directa del polvo en los cultivos no es viable debido al reducido tamaño de partícula lo cual dificulta su dispersión”.

Y agregó “teniendo en cuenta este escenario el empleo de subproductos de la industria yerbatera en el desarrollo de sistemas de encapsulación para la liberación controlada de fertilizantes se presenta como una alternativa de reciclaje de bajo costo”.

El uso de abonos orgánicos para mejorar las cualidades físicas, químicas y la bioestructura del suelo es una práctica antigua y de valor comprobado. Constituye una fuente de carbono para los microorganismos, mejora la capacidad que tiene el suelo para retener y liberar iones positivos (por ejemplo minerales) del suelo, mejorando la porosidad y la retención de humedad en el mismo.

El agregado de fertilizantes propicia una descomposición más acelerada de la materia orgánica, perdiéndose del perfil del suelo, junto con sus beneficios. Los fertilizantes son productos de la industria química, la que toma distintos elementos, como rocas, aire o minerales para elaborarlos. En general, son ricos solo en algunos nutrientes y no aportan materia orgánica ni bacterias. El objetivo principal de la fertilización es lograr un aumento en la producción, optimizando la eficacia y la rentabilidad.

Deladino describió “la encapsulación es una tecnología mediante la cual se logra proteger materiales activos con biopolímeros que actúan como recubrimientos y facilitan su dosificación, su liberación en forma controlada y su manipulación industrial. Los materiales usados para la encapsulación pueden ser biocompatibles y biodegradables, a menudo también, son subproductos industriales Entre ellos se encuentran el almidón nativo y modificado por distintos procesos, quitosanos, alginatos, gelatina, derivados de la celulosa, etc”.

“Diversos tipos de cápsulas pueden ser obtenidos dependiendo del procedimiento seguido. Los sistemas más comunes consisten en un núcleo que contiene el material activo y un recubrimiento denominado material de cubierta, barrera o encapsulante. Los fertilizantes solubles en forma de gránulos pueden recubrirse con materiales que reduzcan su velocidad de disolución, prolongando el suministro del compuesto activo o de los minerales. Además aumentan la eficiencia del fertilizante al disminuir la frecuencia de aplicación y minimizan los potenciales efectos negativos de sobre dosificación y toxicidad” concluyó la investigadora. (InfoGEI) Mg

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