RESPUESTA ESPERANZADORA

Francisco escribió una carta a las reclusas del penal de Ezeiza

“Ustedes están privadas de su libertad, no de su dignidad; no se dejen cosificar”, les pidió en una carta a las internas de la Unidad 31 del Centro Federal de Detención para Mujeres de Ezeiza. Tras alentarlas a ¨gestar esperanza y parir futuro¨, reiteró que el deber de la sociedad es procurar su reinserción.

Las reclusas en la Unidad 31 de Ezeiza, le habían enviado al Papa Francisco varias cartas contándole sus historias, sus angustias y sus problemas. Foto MundoTKM/InfoGEI
Las reclusas en la Unidad 31 de Ezeiza, le habían enviado al Papa Francisco varias cartas contándole sus historias, sus angustias y sus problemas. Foto MundoTKM/InfoGEI

La Plata, 08 Feb (InfoGEI).- El papa Francisco escribió una carta a las reclusas en la Unidad 31 del Centro Federal de Detención para Mujeres de Ezeiza, en respuesta a varias misivas que las internas le habían enviado para contarle sus historias, sus angustias y sus problemas. 

Según da cuenta un cable de la agencia oficial de la iglesia, AICA, el pontífice agradeció de “corazón” la correspondencia remitida por las presas argentinas en diciembre, en las que "manifiestan tanto esperanza como dolores, temores e interrogantes". 

“Jesús nos invita a dejar la lógica simplista de dividir entre buenos y malos para ingresar en otra dinámica, capaz de asumir la fragilidad, nuestros límites y pecados, y así poder salir adelante. Y podemos hacerlo porque la misericordia del Señor nos abraza a todos”, escribió el Papa.

Francisco les recordó: “Muchas de ustedes son madres y, en sus cartas, piden por sus hijos. Saben lo que es gestar la vida. Hoy tienen el desafío de gestar el futuro y tienen la capacidad de hacerlo, aún cuando deban luchar contra tantos determinismos”. 

“No se dejen cosificar, no son un número, son personas que gestan esperanza porque quieren parir esperanza”, les pidió el Papa, y subrayó: “Ustedes están privadas de su libertad, no de su dignidad ni de su esperanza”. 

“La cárcel no puede ser reducida a un castigo, la sociedad tiene la obligación de procurar su reinserción, no su descarte. La reinserción comienza creando un sistema que podríamos llamar de salud social, es decir, una sociedad que procure que no se enfermen las relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo ámbito de la vida en común. Y, sobre todo, una sociedad sin excluidos ni marginados”, finaliza diciendo Francisco a las reclusas. (InfoGEI)Jd

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